Liderar también es saber controlar las emociones.
Un buen entrenador debe ser, ante todo, la persona más fría y equilibrada de la cancha. No puede dejarse expulsar, enfrentarse al árbitro ni perder el control, porque su actitud también enseña y contagia a sus jugadoras.
El entrenador debe conocer el reglamento, las señales arbitrales y las faltas que se cometen, pero también debe ser realista y reconocer cuando una jugadora se equivocó. Si existe algo que conversar con el árbitro, se hace con respeto y educación, no desde el reclamo ni la confrontación.
Defender a tu equipo no significa perder la cabeza. Liderar es saber cuándo hablar, cómo hacerlo y, sobre todo, cuándo mantener la calma. En el deporte, el carácter también se demuestra con autocontrol.
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EL COMENTARIO:
Liderar también es saber controlar las emociones.
Un buen entrenador debe ser, ante todo, la persona más fría y equilibrada de la cancha. No puede dejarse expulsar, enfrentarse al árbitro ni perder el control, porque su actitud también enseña y contagia a sus jugadoras.
El entrenador debe conocer el reglamento, las señales arbitrales y las faltas que se cometen, pero también debe ser realista y reconocer cuando una jugadora se equivocó. Si existe algo que conversar con el árbitro, se hace con respeto y educación, no desde el reclamo ni la confrontación.
Defender a tu equipo no significa perder la cabeza. Liderar es saber cuándo hablar, cómo hacerlo y, sobre todo, cuándo mantener la calma. En el deporte, el carácter también se demuestra con autocontrol.
(Fuente: Mónica Bolaños en facebook)
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- Corto plazo: Puede provocar una reacción de "despertar" por pura adrenalina o miedo en ciertos jugadores competitivos.
- Largo plazo: Desgasta la relación con la plantilla. Los jugadores terminan "desconectando" su voz para protegerse mentalmente, lo que destruye la química del equipo.
- Corto plazo: Estabiliza al equipo en momentos de caos (como un parcial en contra del rival).
- Largo plazo: Desarrolla jugadores con mayor inteligencia emocional, resiliencia y capacidad para resolver problemas por sí mismos en la cancha

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