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Héctor Hernández: “Nosotros como jugadores tenemos que sacrificarnos".


Karim Rodríguez, un jugador mexicano-estadounidense de San Diego que juega en la LNBP, pasa la mayoría de las tardes en FaceTime con su esposa y sus dos hijos pequeños en California, juega PlayStation o ve las eliminatorias de la NBA. No hay mucho más que hacer.

“A veces queremos jugar Hold ’Em o dominó o algo, pero no podemos”, dijo Rodríguez, un veterano de ocho años en la LNBP. “No se supone que estemos en grupos de más de dos o tres a la vez para que nadie se contagie”.

El equipo solo sale del piso designado de su hotel para los juegos, las prácticas dos veces al día y para comer en un único restaurante en cuarentena. A diferencia de la burbuja de la NBA, las familias nunca entrarán, no hay eventos sociales por las noches y los jugadores ni siquiera pueden salir a dar un paseo.

Rodríguez consideró la posibilidad de dejar la temporada, en parte por miedo a contraer el coronavirus, pero más porque su familia tendría que enfrentarse al continuo aislamiento y los riesgos de contagio sin él. Tampoco estaba contento con otra imposición de la temporada: todos, desde el comisionado hasta los jugadores y el personal, tenían que aceptar un recorte salarial.

“No voy a jugar un porcentaje menos duro que la temporada anterior, entonces, ¿por qué mi salario tiene que ser menor?”, dijo Rodríguez. “Pero hablé con algunos amigos de la liga y sus equipos también lo estaban haciendo”.

Añadió que también llegó a entender la decisión porque los partidos no iban a tener ni aficionados ni mercancía en venta ni puestos de comida.

Su compañero de equipo Héctor Hernández estuvo de acuerdo.

“Estamos agradecidos de tener trabajo cuando hay mucha gente en México que no lo tiene”, dijo Hernández, un jugador de la selección nacional que está jugando su temporada número 13 en la LNBP. “Nosotros como jugadores tenemos que sacrificarnos. Todos en la liga tenemos que sacrificarnos para que esta temporada suceda”.

Los Astros se enfrentaron a las Abejas de León el 17 de septiembre, el día después del Día de la Independencia, y ganaron 99-93 en una arena casi vacía, con un puñado de medios de comunicación, personal del equipo y algunos patrocinadores. La pelota resonaba con cada rebote y cada grito resonaba en toda la arena.

Aunque ningún fanático tuvo su rostro expuesto durante el juego, como los fanáticos virtuales de la NBA, pudieron verlo gratis en Facebook y llenar cuestionarios en línea sobre los jugadores y el partido para mantenerlos involucrados.

Incluso si la LNBP quisiera cambiar de opinión sobre tener aficionados, no sería posible para todos sus equipos. México tiene un sistema de reapertura de semáforo, donde cada estado recibe una designación de rojo, naranja, amarillo y verde, que representa el nivel de restricciones relacionadas con el coronavirus. Jalisco permanece en naranja, mientras que ocho estados han pasado al amarillo, lo que permitiría que los eventos se abrieran con una capacidad limitada. A medida que se acercan al verde, los funcionarios de salud pública están preocupados.

Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la Universidad Nacional Autónoma de México, calificó de “horrible” la respuesta del gobierno a la pandemia y dijo que creía que la combinación de fiestas importantes como el Día de la Independencia y el Día de los Muertos, la apertura de eventos en ciertos estados y el comienzo de la temporada de gripe eran “una receta para el desastre”.

Dos estados con equipos en la LNBP están en amarillo, pero Ximénez-Fyvie proyectó que pronto otras entidades podían llegar a ese nivel, y potencialmente entrar en verde, porque el gobierno federal continúa restándole importancia a la pandemia. Señaló específicamente la cantidad desconocida de casos reales debido a la falta de pruebas en la comunidad y de rastreo de contactos.

Pero Izaguirre sigue teniendo la esperanza de que los aficionados puedan asistir a los partidos en algún momento “de acuerdo con lo que sea mejor para los equipos y para la liga en ese momento”.

Hasta entonces, la familia de Álvarez tendrá que seguir aplaudiendo desde casa. Sin embargo, dijo que estaba “orgulloso” de jugar en el lugar donde comenzó su carrera en el baloncesto.

“Hay una emoción extra por regresar a casa y representar a mi estado”, dijo.

Héctor Hernández es jefe de la asociación de jugadores, y juega para Astros de Jalisco, donde en ocho  partidos marcha con marca de 4 ganados y 4 perdidos.

Artículo de Natahiel Janowitz de New York Post 


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