Michael Jordan, dedicación y pasión.

Hiciste de tu pasión, un deporte...

Convertiste para millones de nosotros esa disciplina en una forma de vida. Tomaste lo mejor de tus antecesores y lo llevaste a un nivel sublime, trascendiendo en cientos de generaciones que gracias a ti vimos en el basquetbol una filosofía, una analogía de la vida misma:

Fallaste tanto como acertaste sin claudicar en el intento, por ello triunfaste.



Fuiste dotado por la naturaleza de destrezas soberbias, pero ninguna de similar relevancia como tu brutal determinación por ser el mejor; instinto felino que le llevará generaciones repetirse. Llegaste al punto de no encontrar mas inspiración para seguir desempeñándote a ese nivel, porque eras tú el tope de referencia; no sólo ganaste el respeto de tus adversarios, sino su admiración. Eres de hoy en delante, la foto en el diccionario para las palabras basquetbolista y éxito.

Pudiéramos hacer poesía con tus movimientos pero la mejor de las apologías quedará corta, nada se compara con el agradecimiento de millones que como yo, fuimos tocados por tu pasión para querer ser mejores; no pierdo la esperanza de algún día decírtelo en persona. Por ti, despertábamos cada día de nuestros ‘años maravillosos’ anhelando que por solo unos segundos, la gravedad nos permitiera salir de su trampa para jugar como tú. Y por las noches, nos íbamos a la cama deseando que en nuestro sueño nos eleváramos tan alto para sumir la pelota con la poesía con la que tú inspirabas a volcarla.

Eres, sin temor a equivocarme, un ARTE hecho realidad, fuiste creación e invención. Habrá quienes osen compararte, pero en el fondo, todos sabemos que eres en la línea del tiempo, un antes y un después. Eres el adjetivo genérico, el superlativo de cualquier disciplina...
“El Michael Jordan de...”.

Lo mejor.

-Por César Sánchez LINK
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