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La desgarradora y valiente carta de Ángela Carrasco

* Mientras los organismos en México callan, la comunidad que hace básquet en cancha, dan muchas muestra de apoyo a la seleccionada mexicana que alza la voz una vez más, a dos años que las autoridades aztecas siguen sin dar la justicia para la cual se supone que trabajan.
* ¿Los directivos en México? Deberían poner el ejemplo, pero aquí, en este país, ya es mucho pedir.
La denuncia formal de los hechos fue presentada el 21 de enero de 2017 bajo la causa penal 1891/2017.
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La carta de Ángela Carrasco:

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  Hoy me armo de valor para contarles lo que me quita el sueño, me provoca nauseas e incluso me ha hecho pensar en el suicidio. 

 Cuando tenía 15 años un entrenador reconocido de Chihuahua me ofreció una beca para ingresar a preparatoria en la ciudad de Chihuahua ya que yo soy de Nuevo Casas Grandes, no fui la única también a otras de mis compañeras de equipo.

 Mi compañera y yo vivíamos en su casa con su familia por lo que nosotras dormíamos juntas y éramos muy educadas. Conforme pasaba el tiempo yo notaba actitudes raras hacía a mí, me exigía más que a todas mis compañeras de equipo, entrenaba extra, sus regaños eran exagerados y su mirada me causaba gran miedo. Comencé a notar que si en alguna situación me quedaba sola con él me tomaba de la mano, me abrazaba y dejaba caer sus manos sobre mi espalda rosando mis pompis, yo solo pensaba que era normal y que él como nunca había tenido hijas nos comenzaba a tener mucho cariño porque simplemente no quería creer que algo malo podría pasar.

 Como consecuencia a esos entrenamientos tan fuertes y extras en un torneo me lesioné y tuve una operación, antes de la cirugía me quede sola en casa ya que se me dificultaba caminar y no podía salir mucho, él estaba en su cuarto y yo en la sala, de la nada bajó y se puso a platicar conmigo yo estaba en un momento de depresión, el aprovecho para comenzarme a besar el cuello y acariciarme, mi reacción fue levantarme como pude y encerrarme en el baño ya que muy apenas podía caminar le platique a mi compañera ya que ella se encontraba en NCG y nada de lo que le dije me creyó,  pensó que yo estaba exagerando porque él con ella era muy diferente y nadie notaba como me trataba porque solo lo hacía cuando estábamos a solas o despistadamente.

 Mi miedo creció a un grado que yo no toleraba ni verlo mi actitud cambió tanto en la casa, escuela, amigos y en el deporte. Temía hablar y que nadie creyera lo que les contaba por la misma razón que mi amiga de toda la vida no fue capaz de creer entonces nadie lo haría.

 Pasó el tiempo yo recibía críticas de todo mundo que mi actitud no era la misma y que me volvía insoportable. Quería gritarles a todos lo que sucedía pero no tenía la fuerza suficiente. En unas vacaciones el me pidió regresar una semana antes para entrenarme y estar en mejor ritmo que todas mis compañeras, yo no quería pero me lo exigió, llegue a la ciudad de Chihuahua y todo era normal con su familia, esa misma tarde me encontraba en mi cuarto, (su esposa acababa de salir de casa así que nos encontrábamos solos) cuando de la nada él entra y me comienza a platicar cosas, de repente se acerca demasiado me tocaba todo mi cuerpo, intentaba besarme, y prácticamente se encontraba encima de mí, el miedo se apoderaba de mí, me encontraba paralizada, hasta que Dios me dio una señal y pensé soy fuerte, soy valiente y no debo de aguantar esto. Me lo quité de encima, salí corriendo del cuarto, salí de la casa. Corrí sin rumbo, no recuerdo como cruce las calles y después de todo esto fue todo un desastre.

 Desafortunadamente el caso no siguió en marcha por problemas familiares, he intentado seguirlo, pero las autoridades y la gente que se supone que me ayuda no hacen nada, vivo con el temor de que entre a un gimnasio, que me persiga, está en mis sueños y en mi mente a todas partes que voy.

 Esto no es vida, exijo justicia y exijo que este hombre no vuelva a entrenar a ninguna persona porque si lo viví yo lo podría vivir cualquiera.

 Se escondió por un tiempo pero ahorita ya está entrenando a niñas. No soy a la única que le sucedió esto pero todas tenemos miedo. Solo quiero proteger a los que me rodean, tener paz y tranquilidad en mi mente. Por último quiero recalcar que si algo me llega a suceder no va a ser más que por culpa de este sujeto y su familia.   "

-Por ÁNGELA CARRASCO

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