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Adiós, Kobe.

* Kobe Bryant abandonó este mundo, pero su legado será histórico. Vive ahora donde viven las leyendas, donde solo habitan los inmortales.





  El mejor entrenador

      “Califico el entusiasmo por encima incluso de la capacidad profesional”. -Sir Edward Appleton 

 Todos necesitamos consejos. Kobe Bryant nunca mostró  titubeo alguno desde su arribo a la liga. Es que tuvo al mejor maestro y preparador en casa. Influencia.

  Kobe Bryant fue afortunado en la NBA, pues contó con muy buenos entrenadores. Desde Del Harris y Kurt Rambis, hasta Rudy Tomjanovich y el que lo encumbró al olimpo NBA cinco      veces, Phil Jackson. Pero el mejor preparador técnico y físico que haya tenido Kobe                   Bryant, nunca ha dirigido en la NBA, no ha recibido respeto, premios o salarios millonarios como estratega. Es Joe Bryant, el padre de Kobe.

  Hasta donde su memoria le ayuda a recordar, para Kobe el baloncesto había sido parte de su vida. A pesar de que su familia se había mudado recientemente para Italia, Kobe era feliz       jugando baloncesto. De tan sólo seis años, su rutina en Italia no era muy diferente que en los  Estados Unidos, salvo por el idioma italiano. Salía corriendo de  la escuela y comía   apuradamente para alcanzar a ver el entrenamiento de su padre, un exjugador NBA que había participado en 606 desafíos con promedios de 8.7 puntos por noche para los Sixers de Philadelphia, los San Diego Clippers y Houston Rockets.

  Cuando los demás jugadores profesionales se marchaban luego de la sesión, en Italia, Kobe     ingresaba a la pista y reboteaba los disparos de su padre. Por las tardes recorrían las canchas   públicas buscando contrincantes. Padre e hijo en el baloncesto de tiempo completo, y Kobe se medía con chicos mucho mayores. Y por la noche cuando su padre no tenía partido en el circuito  profesional italiano, jugaban uno contra uno, lucha que invariablemente, ganaba el padre noche tras noche, año tras año.

  La motivación para jugar la tenía y todavía el físico, pero Joe Bryant, luego de siete años en cuatro clubes de Italia, decidió volver a Estados Unidos cuando Kobe contaba con 13 años, para que sus hijos asistieran a la universidad en suelo americano. Un año después, cuando Kobe     cumplió  14, pasó algo que no había ocurrido antes en los duelos uno contra uno con su padre. El hijo empezó a ganar los juegos. Primero sólo uno de vez en cuando, después, el vástago era el dominante. Entonces el padre empezó a jugar un poco más sucio, codazos excesivos, demasiado uso del cuerpo, pero aún así era insuficiente. A los 14 años el hijo había superado al padre.

  En aquellas épocas en un campamento de verano en Philadelphia, el instructor tuvo una plática con los muchachos adolescentes, y les hizo ver que las probabilidades de llegar a la NBA son de una en un millón. Entre los chicos estaba Kobe Bryant, y se atrevió a decirle al técnico, “Yo voy a ser ese único en un millón”, con completa seguridad, que rayaba en la soberbia. Pero luego de terminado el campamento, los instructores del mismo también pensaban que Kobe   podría llegar a la NBA.           

  Bryant se enroló para la Preparatoria Lower Merion en Philadelphia y en el mismo estado que jugara la leyenda Wilt Chamberlain, le superó el récord de puntos de por vida en nivel de     preparatoria, 2,883 de Kobe Bryant contra 2,359 de Wilt Chamberlain. El haber reescrito las    libretas de anotación en Pennsyilvania, provocó que le llovieran ofertas de invitaciones         universitarias, entre ellas la de Michigan (donde había asistido el mítico Magic Johnson) y la de North Carolina (donde había asistido la leyenda Michael Jordan).

  Pero Kobe Bryant fue todavía más allá, tenía ambiciones mucho más grandes.  Se apuntó al draft de la NBA.

  La idea de que Kobe pisara suelo universitario se diluyó cuando fue contratado por los Lakers. Pero esa era la única opción que todavía dejaba mas satisfecho a Joe Bryant, el    padre, y  según el  mismo Kobe Bryant,  el mejor entrenador  que jamás  haya tenido el        lanzador. Bryant debutó en la NBA siendo virtualmente un desconocido, pero ya era ultra       talentoso. Con un poco de experiencia y oportunidad, despegaría su carrera al estrellato de la liga. El desafío de formar un hijo de peso en la NBA, para Jelly Bean se vio superado cuando  Bryant cobró los anillos de campeón en 2000, 2001 y 2002, 2009 y 2010 y se ganó a pulso la     entrada al grupo de jugadores de gran clase, mucho brillo y oportuna producción. Sus padres siempre estuvieron a su lado, "Mis padres fueron mi soporte. Aún lo son. Ellos son los únicos que me apoyan tanto si anoto cero puntos como 40"1.

  Kobe Bryant es considerado uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, un jugador    labrado al estilo jordanesco pero con sus propio camino. Como Jordan, superó los 30 mil puntos, mereció anillos y fue el mejor jugador de su generación, en parte porque pudo llevar a su       organización al título. "Mi trabajo no sólo es anotar puntos, sino tomar el reto de elevar el nivel de mis compañeros hasta ganar un campeonato".

  Y todo empezó muy lejos de Estados Unidos, en el viejo continente.



-Por Ibrahim Dosal para Basket Viral      

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