Donde (carajo) esta el basquetbol mexicano. Imperdible artículo.

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Con datos, anécdotas y un profundo conocimiento de su tema, Manuel Barroso nos regala este gran texto sobre una duda que muchos tenemos: ¿Dónde carajo está el básquet mexicano? Resulta increíble que el deporte más practicado de México y el segundo que más gusta entre la población no tenga una liga profesional que sea popular entre los aficionados, que no haya patrocinadores interesados, que la corrupción de  la liga sea tan grande que ni siquiera se den a conocer los problemas de la misma.
Miles de aficionados al deporte ráfaga, una selección medianamente competitiva, grandes muestras de talento como las del “titán” Gustavo Ayón… Manuel plantea en este texto en dos partes que el basket mexicano sufre un problema institucional y no humano, que, parece, quiere empezar a ver una luz al final del túnel.
Esperen mañana la segunda parte de este texto.



Por Manuel Barroso (@manubch) 
Fuente: Malinche.mx

Calentamiento
Hace poco encontré mi (ridículo) anuario de cuando salí de primaria. En donde estaban mis datos y mi foto habían puesto mi respuesta a una pregunta aterradora y común: ¿qué quieres ser de grande?
“Jugador profesional de basquetbol”, contesté entonces. A los trece años –y viviendo en México– sabía que entrar a la NBA era para mí un sueño tan guajiro como que Haití se convirtiera en potencia mundial. Pero yo no pensaba en la mejor liga del mundo (no para empezar). Yo iba a jugar para la Ola Roja.
No, no es ningún equipo de la Liga de Desarrollo o de los torneos europeos. Era un conjunto que conocí de tanto que hablaban de él en Viva Basket (la revista mensual que marcó a toda una generación de amantes del deporte ráfaga). Lo mencionaban en una sección chiquita que estaba casi al final.
Era el espacio que la publicación le dedicaba a la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP).
Sí, eso existe. Desde el año 2000, de hecho. Es, de todas las que hay (la CIBACOPA, la CIBANE, entre otras), la más importante del país. Y sí, me encantaría decir que es sólida, sin tacha, con circunstancias que alientan a los aficionados, con horizontes de crecimiento amplios y notables. Pero la verdad es otra: el basquetbol mexicano estuvo en guerra civil de pantalones largos durante muchos años y eso se huele en este torneo. También es cierto, por suerte, que hay un buen nivel de juego, que se ha convertido en una de las competencias más importantes de América Latina y que sus miembros suelen ser protagonistas en la Liga de las Américas. De hecho, excepto en la edición del año pasado, siempre ha habido un equipo mexicano entre los tres mejores lugares de este torneo, incluyendo el campeonato obtenido por Pioneros de Quintana Roo en el 2012.
Es este torneo de contrastes, de crisis increíbles, de garra y buen básquet la que representa al deporte de Jordan en nuestro país. Una liga que es la base de la Selección varonil que estuvo en el Mundial (después de casi 40 años de ausencia), que acaba de fundar su versión femenil. La misma que pide –a gritos, tumbos y destellos de buen juego– más atención.



Primer cuarto
Lo primero que hay que mencionar cuando se habla de la LNBP son los equipos. Es obvio, si no sabemos a quién apoyar, no va a interesarnos nada.
Los equipos que participaron en la lucha por el título la temporada pasada (2013-2014), compuesta por 42 jornadas y unos playoffs entre los ocho equipos de mejor record en el año, fueron catorce. Abejas de Guanajuato, Ángeles Guerreros de Acapulco, Correcaminos UAT de Ciudad Victoria, Gigantes Edomex, Fuerza Regia, Gansos Salvajes de la Universidad Intercontinental (UIC), Halcones Rojos de Veracruz, Halcones de Xalapa, Huracanes de Tampico, Lechugueros de León, Panteras de Aguascalientes, Pioneros de Quintana Roo, Soles de Mexicali y Toros de Nuevo Laredo. Debo decir que fue una temporada muy emocionante. Fuera de cuatro conjuntos que arrastraron la cobija (Lechugueros, Correcaminos, Gigantes y Gansos Salvajes -ellos eran un cheque al portador: ganaron tres partidos-), los otros diez mostraron buen basquetbol. Sobre todo en la final, donde los Halcones Rojos de Veracruz se impusieron en siete juegos a los Pioneros de Quintana Roo.
Hubo grandes encuentros, emoción, buen nivel, fue una buena temporada. Fuera de los dos vergonzosos escándalos que protagonizó Juan Manuel González Flores, antiguo presidente de Halcones Xalapa y actual presidente de la LNBP, todo estuvo bien.
Bueno, al menos todos los equipos terminaron la temporada.
No, lo de arriba no es broma. Que una escuadra desaparezca de un día para otro –incluso a mitad de temporada– es de lo más común en la LNBP. En los catorce años que tiene la liga han participado más de sesenta equipos. De los once originales sólo quedan los Correcaminos de Cd. Victoria.
Correcaminos Tampico, Gallos de Pelea de Ciudad Juárez, Santos Reales de San Luis, conjuntos campeones que desaparecieron al igual que otros tan interesantes como Lobos Grises de la UAD, Algodoneros de la Comarca, Bucaneros de Campeche o  Dorados de Chihuahua.
La Ola Roja apareció en el 2001, cuando yo empecé a jugar. Desapareció en el 2007, cuando vendieron la franquicia. Hubo dos intentos por tener un equipo en la capital que no fueran los Gansos Salvajes -Estrellas Indebasquet (2008 al 2009) y Titanes Capital (2010 al 2012)- pero, con respeto a los aficionados de ambos conjuntos, nunca fue lo mismo. La Ola tenía mística, algo que muy pocos logran crear.
Pero no importa la mística que tengas si las cuentas no salen. Fuerza Regia, Abejas de Guanajuato o Halcones Xalapa suelen tener buenas entradas durante la temporada (en la final de esta temporada, en los gimnasios de Halcones Rojos y Pioneros había gente parada atrás de los tableros por la sobreventa), pero otros no tienen tanta suerte (por cierto, ya están a la venta los abonos de algunos conjuntos para la siguiente temporada. Los de los campeones Halcones Rojos van desde los 1,100 hasta los 3,630 pesos).
Y si no es por las entradas, el dinero tiene que venir de los patrocinadores. Así se sostiene el fútbol y el béisbol, ¿no?
Adivinen cuántos equipos son patrocinados por Bimbo y cuántos son propiedad de Slim, Azcárraga o Salinas Pliego. Exacto, ninguno.
Los patrocinios en la liga son variados y de distinta índole, pero los más comunes –los más fuertes– son las instituciones educativas (Tecolotes de la UAG) y el gobierno de los estados (Guerreros de Guerrero Cumple -no es broma, así está registrado en las estadísticas de la LNBP-).
Pero si yo fuera dueño de una empresa y me propusieran patrocinar un conjunto de la LNBP, lo pensaría. Más si recordamos a los Osos de Guadalajara, que perdieron un partido por default, es decir: no llegaron al partido. Eso es impensable en torneos universitarios, que pase en una liga profesional es ridículo. O en los Jaguares de la Bahía, que desaparecieron a mitad de la temporada 2011-2012 porque no había afición.
Y si se lo preguntaban, según un artículo de Diego Fragoso Galván, el promedio de los equipos invierte entre doce y quince millones de pesos por temporada.
Halcones Xalapa tendrá un patrocinio gubernamental de 50 millones de pesos para esta temporada. Halcones Rojos tendrá casa recién remodelada (gracias, Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014). La directiva de Gansos Salvajes afirma trabajar con máximo un millón y medio anualmente.

(Diez en el reloj)
Debo decir que me llama mucho la atención que los equipos en Guadalajara no hayan prosperado, que me alegra la cantidad de ciudades del norte (Piedras Negras, Tijuana, Ciudad Juárez, Agua Prieta) que han albergado conjuntos y, sobre todo, que me impresiona que nunca haya habido un equipo profesional en Oaxaca.
Por cierto, la temporada 2014-2015 llega con la mala noticia de la desaparición de los Lechugueros de León, los Toros de Nuevo Laredo (otro campeón que se nos va) y los Ángeles Guerreros de Acapulco
Las buenas noticias están en los nuevos equipos para esta campaña (entre ellos están los nuevos Titánicos de León y los Jefes Fuerza Lagunera (propiedad de Sergio Ganem, presidente de Fuerza Regia), además de los reaparecidos Barreteros de Zacatecas). Les dejo aquí los equipos y, al menos, un jugador a seguir por escuadra; son los que yo seguiré con atención porque me agradan, porque resulta interesante ver su desarrollo o porque son geniales.
MCH_LNBP-INFO

Segundo cuarto
En su artículo “Juego sucio en el basquetbol”, publicado en Proceso, Beatriz Pereyra entrevista a Ramsés Benítez, ex seleccionado nacional y otrora jugador de Halcones Xalapa. La entrevista se debe al conflicto legal que tiene el jugador con Juan Manuel González Flores, antiguo presidente del equipo veracruzano y actual presidente de la LNBP. En un momento, Benítez relata una anécdota que complicó todo su caso.

“Yo estaba en la duela y, en pleno juego, cuando estaba cobrando unos tiros libres, Juan Manuel se paró a un lado, estaba muy ebrio y me empezó a gritar: ‘¡Hijo de tu puta madre. Estás bien pendejo. Chinga tu madre, te voy a chingar, cabrón, vas a ver!’. Los ahí presentes no podíamos creer que el presidente de la LNBP estuviera ahí, borracho, a medio partido, gritándole eso a un jugador. En otro momento del juego que cobré otros tiros me volvió a insultar. Lo único que se me vino a la mente fue decirle: ‘Págame mi dinero, rata’. La vicerrectora administrativa se tuvo que quedar todo el partido calmándolo.” (Pereyra).

Sí, Benítez está hablando del máximo directivo de nuestra liga, de la liga que la Federación Internacional de Basquetbol Asociación (FIBA) ubica como la tercera mejor de América (atrás de la NBA y la de Argentina). Es el mismo hombre responsable de una nómina que la Universidad Veracruzana cubría y de la que no recibió retribución alguna monetariamente hablando, porque en logros le llegó a manos llenas. Halcones Xalapa es el equipo más ganador de la liga y, tal vez, el conjunto mexicano más reconocido en América.
Y ojalá el caso fuera aislado, pero no. Anthony Pedroza demandó a los Soles de Mexicali y está bloqueado para jugar en México. Jorge Rochín demandó a Halcones Rojos y le pasó lo mismo. Hay una especie de “pacto de caballeros” entre los dueños donde si uno dice “este cabrón no juega” ningún otro equipo lo contrata. Vamos, funcionan como los clubes del fútbol mexicano y como funcionaron hace años (ignoro si siga siendo así) los conjuntos de béisbol nacional.

Tal vez tenga que ver con una cultura de corrupción deportiva mexicana, tal vez con ambición, tal vez con que el basquetbol nacional lleva poco de “reunificarse” y no encontró otro modelo que seguir.
Ya es hora de aclarar por qué repito lo de un básquet separado. Es porque lo estuvo muchos años, y ésos años se resumen en dos nombres: Jorge Toussaint y Néstor Robledo.
El show es el siguiente: la Federación Mexicana de Baloncesto (FMB) estaba dirigida por Toussaint. Era el organismo abalado por el Comité Olímpico Mexicano (piensen en los tiempos de Carlos Hermosillo, Nelson Vargas y el “Tibio” Muñoz como directivos) para representar éste deporte en el país y tenían una Liga Nacional de Clubes.

En el 2008 aparece la Asociación Deportiva Mexicana de Baloncesto (ADEMEBA), la cual obtiene el aval de la FIBA como representante del deporte en el país por mandar selecciones nacionales de todas las categorías a eventos internacionales. Al mismo tiempo, es esta organización la que apoya a la LNBP (misma que, en el 2007, había sido de las ligas que inauguraron la Liga de las Américas).
Suena extraño, ¿no?, ¿qué no debería un solo organismo encargarse de todo? Pues sí, se supone.
La ADEMEBA, en teoría, apareció porque Toussaint y su grupo perjudicaban al básquet y nadie atendía ninguna de las quejas que se expedía contra él. Así que nació esta asociación la cual, según Nelson Vargas en un video[1] (minuto 7:20), obtuvo el aval de la FIBA gracias a un soborno de Carlos Hermosillo, entonces director de la CONADE. Y todos empezaron a pelearse por cuál era el organismo de poder. Hubo años y años de demandas, actas de jueces, veredictos de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) donde nadie ganó nada y sólo se lastimó al deporte. Basta con recordar que había la posibilidad de que no hubiera basquetbol en los Panamericanos de Guadalajara 2011 por el desmadre que se armó.

Todo esto “terminó” cuando la SCJ desconoció a Toussaint como presidente de la FMB. Y lo entrecomillo porque el 29 de mayo del 2014 la FMB –ahora dirigida por Agustín Villa– lanzó un comunicado en el que desconocía el torneo nacional organizado por la ADEMEBA[2].
comunicado
Es decir, tendremos más de lo mismo. Y el perjudicado, como siempre, va a ser el basquetbol.
(Tres en el reloj)
No nos iremos al descanso sin un último tiro. Adivinen quién fue el director técnico de los Gigantes del Estado de México la temporada pasada (record de 9-23). Si estaban pensando en Jorge Toussaint, acertaron.

 Medio tiempo
Y ahora, unos anuncios de nuestros difusores.

Ajá, justo así pasa con la Liga Nacional de Baloncesto Profesional.
La pregunta es simple: ¿en cuántos canales se transmitió el séptimo juego de la final de la última temporada?, ¿cuántos periódicos cubrieron la nota?, ¿cuántas estaciones de radio hablaron de ello?
Va una mejor: ¿cuántos espacios de noticias deportivas hablan en algún momento de la LNBP?
Uno se entera de su existencia cuando pasan los partidos de la Liga de las Américas por Fox Sports, pero fuera de ahí, jamás. Es más importante pasar los partidos de los Mineros de Zacatecas de la división de ascenso de fútbol que los partidos de la mejor liga de básquet del país.
Ok, esas cosas cuestan y el tiempo al aire no es barato. Pero también implica el lado B del asunto: a los periodistas deportivos (muchas veces “periodistas”) no les interesa hablar de la LNBP. Y si alguien me dice que es porque a la gente no le interesa, les respondo que en México hay más aficionados al basquetbol que al boxeo (¿mi fundamento?, que el básquet es el deporte más practicado en el país).
Pero eso es lo de menos, en realidad. Lo importante, lo realmente pesado, está en los jóvenes. El básquet, como ya dije, es el deporte más practicado entre los menores mexicanos por una razón: en casi todas las escuelas primarias y secundarias hay una cancha de basquetbol. Y vuelvo al punto: ¿cuántos de esos chavos saben que existe la opción de jugar profesionalmente en México? Si bien es cierto que algunos equipos tienen sus escuelas –como Pioneros o Halcones Rojos–, también es cierto que son proyectos muy pequeños aún.
De nuevo, son cosas que requieren inversión, planeación, visión, tiempo, ganas. Pero si los fondos se consiguen para cualquier proyecto –si es necesario los sacas de debajo de las piedras–, esto tiene que ser posible.
Prueba de ello es “200 mil Estudiantes por México jugando basquetbol”. Dirigido por Enrique Garay (ahí tienen a un periodista mexicano que sabe de básquet), el proyecto involucró a equipos de todos los estados de la República. Primarias, secundarias y preparatorias –públicas y particulares– pudieron inscribir equipos varoniles y femeniles en la competencia nacional apadrinada por Guillermo Ochoa (sí, el flamante portero del Mallorca) y Gustavo Ayón.
Podría externar mi opinión sobre el proyecto, pero dejaré que el “Titán” Ayón la exprese por mí:
Por cierto, Halcones Rojos contrató a Israel Gutiérrez, que destacó enormemente con el ITESM Campus Hidalgo. Parece que lo tomarán como profesional antes de que acabe su licenciatura. Contrario a lo que muchos piensan, creo que eso es algo bueno para él (siempre y cuando tome las decisiones administrativas correctas).

Fuente: http://malinche.mx/donde-carajo-esta-el-basquet-mexicano-parte-ii/  Por Manuel Barroso (@manubch)

[1] –, Jorge Toussaint Y La Crisis Del Basquetbol En México (13-09-2011) Parte 1. TVC Deportes, 2011. Youtube. Web. Publicado el 14 de septiembre del 2011. <https://www.youtube.com/watch?v=cN2d8rg-ZMQ>.
[2] –. “La FMB Y Agustín Villa Desconocen Nacionales De ADEMEBA.” Selección Mexicana De Baloncesto. N.p., publicado el 02 de junio del 2014. Web. Consultado el 28 de julio del 2014.
Foto: Especial

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1 comentarios:

  1. Buen articulo, resume perfecto las trabas que existen en el basquet mexicano actual

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Columna sin afinidad política u organizativa, dedicada a seguir a las selecciones mexicanas de basquetbol en todas sus categorías.
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